Hace algún tiempoe era este un día especial para mí. La Sociedad de San Francisco de Sales recuerda hoy a Miguel Rúa. Hace incluso sólo un año atrás celebraba esta fiesta junto a ellos, si bien ya se fraguaba el orquestaje que me traería a este lado del mundo... un año después.
La vida a veces nos juega feo, nos juega raro... ha pasado ya un año, y sin embargo aún no puedo dejar de sentirme salesiano, y cuando digo esto no sólo me refiero a un determinado carisma de la espiritualidad cristiana, sino en Salesiano de hecho. Es impresionante cómo nos modifica y moldea la vida religiosa.
Cuando con corazón joven y generoso lo entregué todo al buen Dios, lo hice sobre todo para unirme más Él. Era lo único que ansiaba mi corazón, mi único anhelo. Encontré por mucho tiempo ese lugar donde poder ser para Dios y para los que estaban a mi alrededor plenamente... y fui feliz. Sin embargo, llegó el momento en que la alegría se cambió en llanto, en que ya no todo fue fácil, casi asifixiante diría. Y no puedo dejar de pensar que me han robado mi lugar, mi espacio, mi sueño. Y tampoco puedo dejar de pensar que soy responsable de ello y que fui cobarde, que fui pobre y que no tuve la madurez y la fuerza suficiente... si, una vez más me siento culpable de lo ha sucedido. Ciertamente que el aire se hizo denso a mi alrededor varias veces, .... pero otros han seguido, han sido fieles. Fidelidad, ... es ese precisamente el sentimiento de tristeza que me invade, siento que no he sido fiel al llamado que recibí del buen Dios una vez.
Hoy, cuando un poco más recuperado de todo lo sucedido me planteo nuevos sueños, de estudiar, de trabajar, de hacer cosas positivas con mi vida... descubro que sigo viviendo como salesiano... con casi los mismo compromisos y con los mismos sueños... y me invade la nostalgia, la nostalgia de aquellos días en los que el Da mihi animas era mi lema y mi oración... nostalgia de ser para Dios... pues no hay sentimiento de seguridad, por grande quue sea en este mundo, comparable a ese de sentirse parte inseparable de Dios, propiedad suya.
Se que en el fondo cambiaría hoy todos mis sueños, todo lo que he alcanzado, todo lo que pobremente soy... por volver a ser religioso, vivir en comunidad, estar entre los jóvenes con pobreza, obediencia y castidad y ser signo y portador del amor de Dios entre ellos, instrumento de paz, y de alegría en el mundo.
A petición de un amigo escribí este artículo hace ya más de una año y sólo ahora es que lo subo al blog o a otra plataforma parecida.En este sentido les pido excusas por el sentido de conversación del mismo, pero me ha gustado conservar el formato original. Será quizás que el video que les adjunto lo ha resucitado desde mi cuenta de correo, donde lo había dejado guardado para un uso futuro.. y ha llegado. Lo que les expongo, como siempre, no intenta convencerles de nada, sólamente son mis reflexiones, mis pensamientos, mis deja vu mentales... :) Ahí les va:
Como el video nos muestra, hablaremos de la homosexualidad, en este caso, un análisis de los elementos en se que sustenta la Iglesia a la hora de tomar una posición ante la condición homosexual. Como con cualquier otro elemento que atañe a cuestiones de la fe, la Iglesia hace un discernimiento escalonado en tres niveles: lo que nos dicen en primer lugar la Revelación, los santos padres y el magisterio de la Iglesia. Luego pongo mis “respuestas”, desde mis diálogos de fe.
La Revelación:
“Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a n muerte a los dos y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame.” Lv 20; 13
Es quizá esta una de las imprecaciones más fuertes contra la conducta homosexual en toda la escritura, vale acotar que esta forma parte de un elenco de casi 20 pecados que se pagan con la muerte, entre ellos están la zoofilia, tener relaciones sexuales con una mujer en menstruación, o maldecir a su madre y su padre, de más está decir que el cristianismo sostuvo unas y otras no, adjudicándolas como fruto de la mentalidad hebrea. La homosexualidad quedó claramente incluida como pecado junto al incesto.
“…miró a Sodoma y Gomorra, y por todo el valle, y vio que de toda la región subía humo, como idea, si fuera un horno.”
Lv 19; 28
Uno de los textos más conocidos, que da nombre al pecado de sodomía. Es cierto que en el relato se ve a los hombres de Sodoma queriendo poseer a los ángeles, y el Señor destruye Sodoma y Gomorra, pero NO porque su pecado fuera específicamente la sodomía, sino porque EL PECADO en general, se había apoderado de ellas, el testimonio de los profetas es unánime:
En Is 1, 10-17; 3,9 ese pecado es la injusticia
En Jer 23, 14 el adulterio, la mentira y la incitación al mal
En Ez 16, 49 el orgullo, la vida fácil y la despreocupación por los pobres
“No se dejen engañar pues en reino de Dios no tendrán parte los que se entregan a la prostitución, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los que roban ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los ladrones”
1Co 6,9-10
De modo personal esta ha sido una frase que me ha costado, recuerdo por ejemplo una vez que me toco leerla en la misa en el noviciado, pase la noche meditando sobre ello. En Ef 5, 5 vuelve San Pablo a repetir esta idea, pero reduciendo la expresión al término inmoralidades sexuales, inmediatamente después expone los deberes familiares del cristiano y su visión del papel de la mujer en el matrimonio. Por muchos años la Iglesia aprobó esta visión y canonizó a santas que se sometieron a sus esposos de manera servil, ensalzándolas como virtuosas, recordemos por ejemplo a Santa Rita. Cuando la sociedad avanzó y se proclamó la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, la Iglesia, ente social, también cambio su visión sobre el matrimonio, apoyándose ahora sobre otros textos paulinos, que dan una visión más plena del matrimonio. En este caso como en el Levítico la Iglesia ha dicho que la Palabra de Dios inspirada está también permeada de los sentimientos del autor y ha visto en estas orientaciones paulinas un fruto de la mentalidad de la época.
El referente fundamental para hacer estas “selecciones” en la Palabra de Dios es Jesucristo, Señor de la Historia, tal como se nos revela en los Evangelios. Precisamente Jesús ensalza a la mujer en el evangelio, quizá no explícitamente, pero si con sus acciones: nació de una, se acerca a la samaritana sedienta, su relación con Marta y María hermanas de Lázaro, se revela recién resucitado primero a la Magdalena, etc. Por estas acciones de Jesús, la Iglesia concluye que su postura no era de menosprecio, sino de aceptación de la mujer y desecha los consejos paulinos.
Jesús no habla nunca en el Evangelio, ni siquiera implícitamente de una condena a la conducta homosexual, y era perfectamente conocida por los hombres de su tiempo, y considerada pecado por la sociedad hebrea. Sólo se refiere a Sodoma y Gomorra indirectamente, pero refiriéndose al pecado que había en ellas, como hemos visto no hay por qué pensar en la sodomía. Sin embargo me parece descubrir que Jesús no tenía ningún tipo de prejuicios con las personas homosexuales, a este particular refiero su comparación de los que se consagran en castidad por el reino de los cielos con los eunucos (Mt 19, 12). Como sabemos los eunucos eran personas afeminadas (debido a su pérdida hormonal) y homosexuales, sin embargo Jesús no tiene reparos en usar esta comparación. No creo que hoy diríamos que los sacerdotes se hacen como los homosexuales (la Iglesia pide a ambos la castidad). Nuestra mentalidad y nuestro prejuicio no nos lo permiten. Evidentemente Jesús carecía de ellos.
Los santos padres:
Apoyados en los escritos paulinos y veterotestamentarios los santos padres condenan la homosexualidad, incluso el mismo San Agustín, del cual se sospecha algo en este sentido, debido al medio con el que se codeaba y sus comentarios en Las Confesiones. No podían pensar distinto bajo la hermenéutica tradicional de la Iglesia.
El magisterio:
Santo Tomás expone el criterio de que las cosas son buenas en cuanto son de acuerdo a su naturaleza, de esto sigue que un lápiz será bueno si escribe bien y una silla si uno se puede sentar en ella. La Iglesia ve en la relación sexual el deseo de Dios de la permanencia del hombre en la Tierra, con el nacimiento de la vida. Por ende la relación sexual será buena, si va de acuerdo a la naturaleza para la que fue creada, o sea, si genera vida, en este caso la relación homosexual es contra natural, pues no engendra la vida. Sin embargo no es la relación homosexual la única que no engendra vida, hay parejas heterosexuales con disfunciones reproductivas cuyas relaciones sexuales no se ven coronadas con la vida y no por eso podemos decir que sean malas o contra naturales. Una visión de la relación sexual en la que la donación perfecta en el amor de las personas no sea sólo un medio, sino un fin en si mismo de la misma relación, podría cambiar la percepción sobre el fenómeno homosexual.
El magisterio actual de la Iglesia es duro con la homosexualidad, una respuesta quizá justificada en la ortodoxia y en el comportamiento ciertamente reprochable de muchas personas homosexuales. Nos ha tocado vivir un momento de crisis y por lo tanto difícil para la sociedad y para la Iglesia. Esto es sobre todo desde el punto de vista jerárquico, igual ocurre con las relaciones sexuales antes del matrimonio o con los esposos por segunda vez y su recepción a la comunión; la praxis pastoral de la Iglesia va por otro lado, en la práctica la mayoría de los sacerdotes permiten a las parejas jóvenes tener relaciones prematrimoniales, admiten a la comunión a segundos esposos… y alientan las relaciones homosexuales maduras, estables y verdaderas. Es cuestión en parte de tiempo, la sociedad aun no acepta completamente el comportamiento homosexual, no podemos pedirle a la Iglesia, un ente social que va siempre lento, porque no puede retroceder, que valla al mismo nivel de nuestra apurada sociedad, en mi criterio, la Iglesia va hasta rápido, aunque, como dice el P José Luis, dentro de 20 años, se van a reír de nosotros. Nos ha tocado el momento del cambio, en el que “oficialmente” se dice algo y en la praxis se hace otra hasta que el “sensum fidelium” (sentir de los fieles) avance y la Iglesia tome una postura institucional, así es su práctica siempre, por ejemplo, aunque a la virgen se le veneraba como asunta al cielo desde la Alta Edad Media, y los primeros siglos del cristianismo, el dogma de la Asunción no fue proclamado hasta el año 1950.
Lamentablemente mientras el palo va y viene, la postura “oficial” de la Iglesia es a veces deshumanizante en el tema de la homosexualidad, condenando al destierro espiritual a miles de personas en el mundo, que se sienten excluidas, sacadas del Pueblo de Dios, y que muchas veces terminan dejando de creer en Dios debido al rostro de Él que mostramos; en el mejor de los casos dejan de creer en la Iglesia y se separan de ella, viven fuera de comunión. Claro que la condición homosexual es claramente para nosotros algo identitario, sin embargo la Iglesia carece de este punto de vista del que se desprende todo lo demás, no puede verlo como algo enraizado en la naturaleza de la persona, y por eso su visión es en negativo, y es una condición que se ha de padecer, de aceptar y “tratar de vivir dignamente con ella”, tal como si fuera una enfermedad. Para muchas personas es cierto que la condición homosexual puede implicar heridas emocionales y gran dolor, ya sea porque algún incidente violento los ha llevado a la condición homosexual o porque en el proceso de asunción de esta, debido a la presión social han desarrollado complejos de inferioridad, de insuficiencia, hipersensibilidad, carencias afectivas, etc.; que hacen su convivencia más difícil, no por el hecho en sí de su orientación sexual, sino por su debilidad humana.
La idea de que en la relación homosexual no se puede alcanzar la plena felicidad esta bastante expandida, hasta cierto punto al principio yo también pensaba así, esto ocurre debido a un juicio a priori de la realidad, en la que se ven efectivamente tantos fracasos emocionales, claro, de más está decir que sobran los ejemplos de personas homosexuales, con relaciones estables y maduras que alcanzan perfectamente la plena felicidad, si bien no pueden ver coronada su unión con el nacimiento de una nueva vida.
Claro que lo de las terapias de conversión me parece ridículo.
Sobre lo que pienso sobre la homosexualidad creo que implícitamente lo he dicho todo, te transcribo ahora además, un coloquio con Dios durante el retiro de este año:
“…el ser homosexual es parte de mi esencia… es parte de lo que soy como ser humano, desnudo de todos mis afectos, sigo siendo quien soy, sigo siendo por consiguiente homosexual. Me pide Dios ir en contra de la manifestación de mi propia esencia? Soy por esencia pecaminoso? Intrínsecamente malo? No conozco yo la respuesta teológica exacta, pero desde mi vida de fe siento que Tú mi Señor y mi Dios no me reprochas por ser como soy, no me juzgas, sino que me comprendes y me amas y me llamas como a los demás a encontrar la plenitud en Ti Una plenitud, que según me parece no tiene que ir separada de la relación de pareja, estado común de todos tus fieles. Amado me siento y a amar me siento llamado. La castidad en el celibato es un don especial de tu amor, de acuerdo a una vocación, a una llamada especial tuya; no creo que la homosexualidad sea una vocación. Me llamas sí, a ser ofertorio de amor en el trabajo, en la vida social, en la relación de pareja...”
" Estoy cansado entre tantas cosas de los estados sobre la muerte de Osama Bin Laden.... si nos alegramos con tanta frialdad de su muerte, en qué nos diferenciamos de él?..." acabo de poner esto en mi facebook, pero no me ha sido suficiente para expresar todo lo que deseo. Necesito un poco más.De hecho he estado trabajando, pero no he podido esperar más, esto del blog se está volviendo algo serio :p.
En estos días dos noticias han llenado los estados de mis amigos y los blogs que usualmente leo: la beatificación de Juan Pablo II y ahora más recientemente la muerte de Osama Bin Laden. En ambos casos hay cosas que me molestan grandemente. En el primero de los casos estoy realmente decepcionado. Si bien me parece que la postura "oficial" de la Iglesia está equivocada, la reacción de algunos grupos me parece desmedida, fundamentalista y tan intolerante como lo que critican a la misma Iglesia. Me explico. La santidad de Juan Pablo II no soy quién para ponerla en duda. Me ha parecido un hombre coherente con lo que ha creído correcto, con todo lo cuestionable que esto pueda ser, y que en conciencia ha actuado de acuerdo a lo que creyó era la voluntad de Dios de buena fe. En fin, hace mucho creo que la santidad es algo de nuestras actitudes ante Dios, y no es eso algo que me creo alguien para cuestionar, menos de una persona a quien sólo vi una vez a 500 metros de distancia. Así mismo me parece un hombre fruto de lo que aprendió y de las circunstancias en que le tocó vivir. Ahora bien, esta presurada beatificación de la Iglesia me parece una estratagema para acallar a las masas que claman por justicia contra abusos sexuales, apertura e igualdad en la Iglesia, así como una renovación de la doctrina moral de la misma... patético. Es como intentar tapar con la figura de este papa que con mucha astucia supo ganarse las multitudes los errores que miembros de la misma Iglesia que, querasmolo o no, él mismo también ocultó, amparado, como fue siempre su guía, en la postura más tradicional de la Iglesia. Pensar es libre para todos, expresar nuestras ideas también, pero eso no nos da derecho a decir lo que nos venga en gana. Descubrir en blogs que considero serios y acertados comentarios fuera de tono y posts intolerantes y lascerantes, me ha parecido realmente inaceptable. Si hacemos lo mismo que criticamos, cómo es posible que queramos entonces ser escuchados? En estos días hemos polemizado mucho sobre Romero y lo hemos comparado con Juan Pablo II, exigiendo su beatificación también. Será posible que no hayamos aprendido nada de él??? A Romero lo asesinaron precisamente por no hacer lo mismo que criticaba, ese fue su martirio. Situarnos ahora en estas posiciones de extremos me parece realmente muy cuestionable, desde la humanidad y el evangelio.
Por otro lado está lo de Bin Laden. Un hombre que ha sido demasiado utiizado por los medios y del que queda por ver si de los miles de muertos que se le achacaron en vida fueron realmente causados por él. La justicia tiene claramente que hacerse cumplir. Es ese sin duda uno de los reclamos que todos tenemos. Pero esta actitud que ahora descubro por todas partes de alegría morbosa por su muerte me parece lo más parecido a la alegría que debió haber sentido Bin Laden al ver estallar en miles de pedazos a cualquiera de sus objetivos. Asi es la realidad, nos hemos convertido precisamente en aquello que perseguimos, no se si será esto alguna especie de Síndrome de Estocolmo masivo o si forma parte de la naturaleza humana. A fin de cuentas ya alguien dijo : "Homo homini lupus" , a veces pareciera que no se equivoco, aunque me resista a creerlo aun. Lo cierto es que yo no siento que pertenezca a ninguna de estas dos posturas que describo un poco más arriba, si eres de mi grupo, bienvenido, si no, también. Pues te advierto, no pienso segregarme, huir u odiar. Sino que aun, confío en el ser humano, y obstinadamente seguiré apostando por él, al menos mientras me quede aliento, gracias
Una de las pocas ventajas que tiene el no tener auto propio y servirse obligatoriamente del servicio de transportación pública es que uno tiene la oportunidad de interactuar con una gran variedad de personas de distinto nivel social, cultural, intelectual y con diversidad de criterios. Aunque esto a veces puede llegar a convertirse en un martirio, de vez en cuando se convierte en una lluvia fresca para nuestro interior. En estos días cercanos a la resurrección, en que lamentablemente he tenido que escuchar muchas veces sermones y leer reflexiones que sólo se quejan de una situación que muchas veces ni comprendemos en su totalidad, quisiera compartir mi experiencia de la resurrección en esta pascua.
Ayer de camino a la universidad tomé mi acostumbrado "concho" sin ninguna expectativa especial, incluso escuchaba música con mis audífonos. Con la parsimonia de siempre al montarme dije los consabidos buenos días, y cuál no sería mi sorpresa al descubrir que el chofer, amablemente me devolvió el saludo. Atento al detalle me retiré los audífonos y decidí disfrutar del viaje en toda su extensión. En el camino varios pasajeros se bajaron y subieron del auto y con todos tuvo el chofer la misma amabilidad y cortesía, llenándolos de buenos deseos y sonrisas, aunque estos ignoraran su delicadeza y particularidad. Al final del viaje me bajé, di el gracias mejor sentido desde hacía unos cuántos días y unas palabritas de aliento al maravilloso chofer que me había hecho experiementar uno de los mejores viajes en concho de mi vida.
En medio de tantas noticias negativas, en medio de tanto pesimismo que nos rodea, siempre hay la oportunidad para que crezca el bien, sólo basta querer. Si bien este chofer puede ser una perla en el pantano, sigue siendo una perla, un rayo de esperanza, una razón más para, como Dios, apostar una vez más por el ser humano cada mañana. Esta ha sido mi reflexión - moraleja de esta Pascua. Apostemos por el hombre como Dios la ha hecho al morir por él. No nos cansemos tan pronto.
Es terrible cuando él llega... se me eriza la piel de sólo pensarlo. Es alguien que me acompaña desde mi niñez, me persigue, me asusta, me mutila... poco a poco me va matando. Me refiero a mi otro yo. Mi otro yo es alguien que ha venido a usurpar el lugar que otrora seguramente me perteneció sólo a mi. Es difícil recordar cuándo lo conocí. Lo cierto es que desde que me recuerdo él está. Llegó no se si invitado por mi madre o por mi, pero se coló entre mi pecho y mi espalda y desde entonces frecuentemente visita mi almohada, mi mirada, mis pensamientos...
The way I used to be...
Es en la práctica alguien que quisiera ser y no soy. Alguien que con su omnipresencia obnubila mi razón. Construido por los deseos de mis familiares, mis amigos, conocidos, los personajes de mis libros y mis propios sueños enfrenta su perfección contra mi indigencia y constantemente destruye la frágil coraza de mi armadura.
Y llega entonces ese sentimiento de insuficiencia que me pone gris. De no ser lo suficientemente bueno, o de ser indigno de merecer todo lo que a mi alrededor sucede. Mi pobre autoestima va una vez más al gélido suelo y de allí respira débilmente. No conozco nada parecido y no se lo recomendaría ni a mi peor enemigo. Ha sido la causa eficiente de más del 90 por ciento del sufrimiento de esta vida. Es por eso quizás que a pesar de una personalidad abierta y divertida secretamente tengo bien guardada mi interioridad en un cofre de siete llaves, pues esta se manifiesta como la pulpa de un diente: maravillosa pero muy frágil, casi intocable.
Y cuando mi coraza cae estoy al descubierto y se muestra el Luis pobre y miserable que soy, siento frío y lloro....
Pienso que realmente necesito una oleada de cosas buenas en mi vida ahora mismo. Hace falta urgentemente que se cumplan unos cuántos sueños o que pueda mirar hacia atrás y sentirme feliz y satisfecho con lo que hecho... (no lo estoy sobre los últimos tiempos). Lo necesito imperiosamente si quiero seguir respirando. Siento que he vivido no se qué vida que no es la mía.... y la quiero de regreso, aunque no se cómo hacerlo.
Se que en el fondo lo que me pasa es eso... la razón en la raíz de mi silencio es la nostalgia. Esa melancolía que me carcome por dentro cuando veo sus fotos, escucho su música, lloro ante un recuerdo, o cuando, furtivamente, podemos conversar gracias a la red más fría e impersonal, pero también más necesaria.
Tras algo más de cuatro meses me decido a escribir, primero a ti, mi confesor, y luego a todos mis amigos, a aquellos, que poco a poco han ido construyendo este despojo de ser humano que soy hoy. Ya se que muchos dirán que me he tomado "la Coca Cola del olvido"; quizás muchos no comprendan las razones por las que hoy ya no soy salesiano, o extrañados cuestionen lo vivido; quizás alguno eleve un ruego al buen Dios por mí, a todos: Gracias.
Gracias es la única palabra que debería tener el correo que les escribiera. Pero creo que pondré otras. Después de todo, mi vida ha cambiado mucho en estos meses. Aún no se hacia dónde voy, tengo sueños, aunque vagos. Y se los comparto. Ahora mismo sólo quisiera ser yo, y vivir según lo que creo es correcto. Ese es mi mayor sueño y determianción actual.
Por ahora renuncio a ser quien muchos quieren que sea, ya sea fraile, sacerdote, scort, filósofo, patriota, gusano.... De todas partes recibo unas influencias y otras. Y NO. Decido una vez más y nuevamente ser yo.
Eso implica volver a mi ingenuidad congénita, confianza temeraria, alegría enfermiza, (contrastada con momentos de angustia existencial), musicomanía, largos espacios de ausencia en mi mente, caminar por las calles, beber de vez en cuando, soñar todas las noches, leer, ver series compulsivamente, entusiasmarme con el evangelio, seguir desenfrenadamente mis metas, olvidarme del cel, escribir un poema cada mes, darme con todo el gusto los placeres de la carne (tales como defecar, dormir, comer, orinar con ganas, un buen helado, coca cola, doritos y más) y gozar, por qué no, si se da la oportunidad, de una buena relación también.
Sueño con ser yo, ese es mi único sueño ahora mismo. Lamentablemente ser uno mismo cuesta, al menos a mi a veces me cuesta, interesado como a veces estoy en complacer a todos, al precio que sea. Pero una vez más, lo intentaré. Aunque se que es un intento que debe renovarse cada vez, pues uno nunca termina de alcanzar esta meta, al menos desde mi modo de ver.
Esto es lo que quisiera gritarles a ustedes, y claro, contarles además mis últimas aventuras, .... y lo haré, ya comienzo, esperen su Inbox mi mensaje, ya toco a la puerta, ábranme. ;)
Espero que al recibo de esta te encuentres bien de salud, que al fin! alguien haya entrado por primera vez a leer las tonterías que compartimos y que no se te haya enquistado algún virus o algo parecido. Lo cierto es que llevaba mucho sin escribirte, pero es que he estado my atareado "formateando mi vida".
Debo confesarte que a veces dudo de esta relación que mantenemos tu y yo,... no se si cada uno está cumpliendo su función. O sea, dudo si yo realmente comparto lo que siento contigo y si tu realmente se lo gritas a los cuatro vientos. Pero no obstante, a porfía, vuelvo a decidirme a llenarte de sueños, pensamientos y quejas. De esos momentos que yendo o viniendo del trabajo Churchill abajo y mientras mis pies tocan el suelo, mi mente se va lejos... muy lejos; o quizás de esos momentos en que la conversación se hace ruidosa o tonta y yo me quedo con la mirada vidriosa y un sonrisa dibujada en los labios; a veces nos hemos encontrado en una canción, en el silencio, en una cabronada o en una traición. Porque tu, mi confidente amigo, tienes a veces esa dimensión sobrenatural de ir conmigo a todas partes y de vez en cuando dejarme preñarte con mis ideas.
Espero que este lazo renovado se vuelva un poco más estable, no tendremos ahora la censura de mucha gente de cerebro grande y corazón pobre. Seremos más cercanos, más amigos, lo prometo.